Capítulo III
EL SUEÑO: “¿ERES TU, MI SEÑOR?”
¿Cuál
era la tarea que en Varanasi emprendió Mrs. Besant para esa época, el momento
más crucial de su vida? ¿Por qué no estuvo en Adyar durante la primera
iniciación? ¿Se encontraba ella misma bajo la guía de místicos y sabios,
buscando una garantía acerca de Krishnamurti por parte de la jerarquía oculta?
¿Tenía que pasar por iniciaciones yogas a fin de proteger al niño que habría de
llegar a ser el Instructor del Mundo?
Más
de setenta años después, hablando con doctos eruditos y con los pandits
brahmines de Varanasi, recogí datos de que en esos primeros años Mrs. Besant,
estando en Varanasi, se había puesto en contacto con el Swami Vishudhanand y
con el discípulo de éste, Gopinath Kaviraj. El Swami Vishudhanand era un
renombrado maestro tántrico que poseía muchos siddhis o poderes místicos. También afirmaba tener vínculos
directos con un culto y una doctrina secreta del Tíbet; originaria de la India,
esta doctrina había sobrevivido en su forma primitiva, en un centro con fuerte
carga psíquica que se encontraba más allá del Lago Mansarovar en el Tíbet. Se
decía que en este centro se reunían muchos grandes sabios y bodhisattvas, no en
su forma física, sino tal vez como núcleos de energía. Una de sus doctrinas más
protegidas que sólo se murmuraba secretamente al oído, se relacionaba con el
eterno ciclo del tiempo ‑con prácticas de yoga o kundalini y con la
transmigración de la conciencia. Este yoga, cargado de inmensos peligros,
se había originado en la India mucho
antes del Buda y su enseñanza. Más tarde desapareció de la India, pero
sobrevivió entre los adeptos en ese centro secreto del Tíbet.
Es
posible que por intermedio del Swami Vishudhanand, Mrs. Besant tomara
conocimiento de la doctrina del “ciclo completo” o transmigración de la
conciencia, y sus estrechos vínculos con el kundalini
yoga. El Pandit Jagannath Upadhyaya de Varanasi, que había encontrado una copia
del texto original del Kala Chakra Tantra,
y que estaba emprendiendo investigaciones en el mismo, le dijo a Krishnaji que
el Pandit Gopinath Kaviraj sostenía que era de esta doctrina secreta que la
Sociedad Teosófica había sacado mucho de su enseñanza oculta. Siguió diciendo
que el Swami Vishudhanand y Gopinath Kaviraj, en los primeros años del siglo
XX, le habían hablado a Mrs. Besant de la inminente venida del Bodhisattva
Maitreya y de su manifestación en un cuerpo humano; de acuerdo con el swami, el
cuerpo elegido era el de Krishnamurti. La respuesta de Krishnaji había sido
rápida: “El Maitreya no puede manifestarse, sería como el cielo manifestándose.
Es la enseñanza la que se manifiesta”. Otro día, hablando del mismo tema, como
a través de una grieta en el tiempo Krishnaji vio de pronto una imagen. Dijo:
“Amma [A.B.] visitó a Kaviraj montada en un caballo”1.
Cuando escuché esto me quedé intrigada. La imagen de Mrs. Besant
cabalgando, a principios del siglo XX, en un blanco corcel a través de las
diminutas callejuelas de Varanasi para visitar sadhus, ascetas mendicantes, era pura magia; averigüé más y
descubrí que Mrs. Besant era muy aficionada a cabalgar, y es probable que
hubiera ido cabalgando a sus encuentros con los gurús de Varanasi. Toda esta
área de investigación arrojó una nueva luz sobre la manera en que muchas
percepciones y doctrinas secretas se introdujeron en la Sección Esotérica de la
Sociedad Teosófica. Es posible que la fe total que Mrs. Besant tenía en que el
Bodhisattva Maitreya se manifestaría a través del cuerpo de Krishnamurti, se
debiera a estos primeros contactos con los gurús de Varanasi y a los vínculos
que ellos tenían con la jerarquía oculta. Leadbeater, con sus evidentes dones
psíquicos, estaba frecuentemente cargado con la simbología oculta occidental;
los elementos originales que suministró la corriente india al mundo oculto de
la teosofía, sólo podían provenir de fuentes empapadas en las tradiciones de la
India y del Tíbet.
Cerca
de tres semanas después de que Krishna ingresara en la Sección Esotérica,
Leadbeater había telegrafiado a Mrs. Besant diciéndole que el muchacho había
sido aceptado por el Maestro Kut Humi como su discípulo. Habían transcurrido
solamente cinco meses desde que Leadbeater descubriera a Krishna.
Al
escribir a Mrs. Besant con una hermosa letra, posiblemente el resultado de una
intensa práctica de caligrafía, Krishna describió la ceremonia de aceptación el
3 de enero de 1910:
Mí querida madre:
Fue muy hermoso
Cuando llegamos a la casa de nuestro Maestro, lo encontramos a Él, al Maestro
Morya y al Maestro Djwal Kul, todos de pie con versando, y lo hacían muy
bondadosamente. Todos nos postramos a sus pies, y el Maestro me acercó a sus
rodillas y me preguntó si me olvidaría por completo de mi mismo sin tener jamás
un pensamiento egoísta y si sólo pensaría en cómo ayudar al mundo, y yo le dije
que verdaderamente lo haría y que sólo deseaba ser como Él algún día. Entonces
me besó y pasó su mano sobre mi y de alguna manera yo parecía ser parte de Él,
y me sentí completamente distinto y muy, muy dichoso, y desde entonces siempre
he tenido ese sentimiento. Pero a la mañana siguiente, cuando en la capilla
volvía a darle las gracias, sentí otra vez su mano apoyarse fuertemente sobre
mi cabeza, igual que a la noche.
Hoy he cabalgado
254 millas, y disfruto muchísimo los paseos a caballo. ¿Cuándo volverá usted
con nosotros? Le envío mucho amor numerosas veces al día.
Su amante hijo
Krishna2
El
período de prueba fue corto, y pronto le siguieron acontecimientos
extraordinarios. Un astrólogo eminente, G.E. Sutcliff, había predicho
posiciones muy inusuales de los planetas para el día 11 de enero Leadbeater y
Mrs. Besant intercambiaron telegramas, y finalmente ella fue informada de que
la primera iniciación de Krishna tendría lugar durante la noche del 11 al 12 de
enero Mrs. Besant no podía estar presente, pero envió instrucciones de que se
cerraran las puertas de la capilla en la Sección Esotérica y también el balcón
que se abría a su habitación, y que Krishna y Leadbeater ocuparan la habitación
de ella durante esta ocasión trascendental.
Más
tarde se dijo que Krishna y Leadbeater se salieron de sus cuerpos durante dos
noches y un día, regresando ocasionalmente a ellos para ingerir algún alimento.
Krishna estaba acostado en la cama de Mrs. Besant, Leadbeater sobre el piso. El
12 de enero salieron de la habitación para encontrarse con algunos de los
miembros más antiguos de la Sociedad que los aguardaban. Entre ellos estaban el
padre de Krishna, Naraniah, y su hermano Nitya. Krishna escribió inmediatamente
a Mrs. Besant, relatándole los misteriosos acontecimientos:
Cuando
dejé mi cuerpo la primera noche, fui inmediatamente a la casa del Maestro, y lo
encontré ahí con el Maestro Morya y el Maestro Djwal Kul. El Maestro me habló
muy bondadosamente por largo tiempo, y me dijo todo acerca de la Iniciación y
de lo que yo debía hacer. Luego fuimos todos juntos a la casa del Señor
Maitreya, donde yo ya había estado antes una vez, y allí encontramos a muchos
de los Maestros ‑el Maestro Veneciano, el Maestro Jesús, el Maestro El Conde,
el Maestro Serapis, el Maestro Hilarión y los dos Maestros Morya y K.H. El
Señor Maitreya se sentó en el centro y los otros permanecían de pie alrededor
de Él en un semicírculo [Aquí Krishnamurti dibujó un diagrama para aclarar las
posiciones que ocupaban los miembros de la Hermandad en la reunión]. Entonces
el Maestro tomó mi mano derecha y el Maestro Djwal Kul mi mano izquierda, y me
condujeron ante el Señor Maitreya; tú [Mrs. Besant] y tío [Leadbeater] estaban
de pie cerca y detrás de mí. El Señor me sonrió, pero dijo al Maestro: “¿Quién
es éste que traes ante mí?” Y el Maestro contestó: “Este es un candidato que
solicita su admisión en la Gran Hermandad”.
[Los
Maestros que se habían reunido accedieron a su admisión en la Gran Hermandad].
Luego
el Señor se apartó de mí y volviéndose hacia Shamballa exclamó: “¿Hago esto, Oh
Señor de la Vida y de la Luz, en Tu Nombre y por Ti?” En el acto la gran
Estrella de Plata brilló sobre Su cabeza, y a cada lado de ella había en el
aire una figura una era la del Señor Buda Gautama y la otra el Mahachohan. Y el
Señor Maitreya se volvió y me llamó por el verdadero nombre de mi Ego; puso Su
mano sobre mi cabeza y dijo: “En nombre del Iniciador Unico, cuya Estrella
brilla sobre nosotros, te recibo en la Hermandad de la Vida Eterna”. [A la
noche siguiente fueron llevados a visitar a Sanat Kumar].
...porque Él es un niño no mucho mayor que yo, pero es el más hermoso
que haya visto jamás, todo resplandeciente y glorioso, y cuando Él sonríe es
como la luz del sol. Es fuerte como el mar, de modo que nada puede oponérsele
ni por un instante; y, sin embargo, Él es todo amor, así que yo no podía de
ninguna manera sentirme atemorizado ante Él3.
No ha
podido obtenerse la respuesta de Mrs. Besant a Krishna, pero ella le escribió a
Leadbeater confirmando, con palabras entusiastas, el acontecimiento. La
correspondencia entre Mrs. Besant y Krishna revela la intensidad del amor y del
interés que ella sentía por el niño. He aquí las palabras que Mrs. Besant le
dirige:
31 de marzo de 1910
Mi
amado Krishna, bendito pequeño hijo, no sé si tú me ves o me sientes en la
meditación matutina cuando vengo a ti; tú
lo haces en tu astral, ¿pero lo sientes en tu cerebro aquí abajo? Y muy a
menudo, durante el día te envío una forma de pensamiento para que te envuelva
con sus alas.
Hubo
una reunión muy grande en Calcuta destinada a los animales, y yo le hablé a la
gente acerca del Petirrojo que intentó arrancar el clavo de la mano de Cristo
en la Cruz. No se trata de una fábula, sino de una verdad real, como el relato
de Shri Rama acariciando a las ardillas... Una vez, estando en Sarnath donde el
Buda predicó su primer sermón, yo miré hacia atrás y lo vi; se presentó un
pequeño gamo y puso el hocico en su mano. El Señor era todo amor, de modo que
los animales no le temían. Dile a Nitya que beso su cabeza todas las mañanas, y
que también le envío una forma de pensamiento. Tú sabes lo mucho que te amo, mi
Krishna, y que siempre soy
Tu amante madre4.
Krishna contestó el 5 de abril de 1910.
Por
supuesto mi cerebro físico recuerda cuando usted me rodea con sus brazos,
porque yo estoy tratando de hacer que mi conciencia sea la misma todo el
tiempo, pero todavía no estoy completamente seguro de que sea siempre así.
Trabajo permanentemente en lo que se necesita para el segundo paso, pero ello
tomará algún tiempo. Creo que no tengo muchas dudas ni supersticiones, pero es
muy difícil librarse de la ilusión del yo; no obstante, lo haré. Todavía no sé
muy bien cuándo, pero de algún modo se hará.
He
leído “Nidos de nuestro país”, y en unos tres días más habremos terminado “La
Historia de la Gran Guerra”. He escuchado los relatos acerca del “Petirrojo y
la Ardilla”, pero todavía no he visto un Petirrojo. Han pasado 1250 años desde
que estuve por última vez en Sarnath, pero espero ir allá también en esta vida.
Hay allá un gran pedestal gris sobre el que se encuentra un león, y otros
pedestales más pequeños forman un semicírculo alrededor. ¿Cuándo regresará
usted con nosotros? Le envío muchísimo amor todos los días.
Su afectuoso hijo, Krishna5.
Una
fotografía que se le tomó a Krishna inmediatamente después de su primera
iniciación, a los tres meses de haber sido “descubierto” por Leadbeater,
muestra al joven brahmacharín
envuelto en un angavastram. Es un
rostro frágil con sugerencias de una fuerza ilimitada. De perfil, el cabello le
cuelga justo hasta debajo de los hombros; sus ojos reflejan la infinitud del akasha. La boca está ligeramente
entreabierta, ni sonriente ni severa; un tierno retoño de mango sin deseos
propios, con sólo la energía de la vida; un rostro sin defensas, completamente
desprovisto de astucia: “De las aguas la savia recién nacida, del mismo modo
que la savia de los árboles del bosque”6.
Muchos de los biógrafos de Krishna, al describirlo en la época en que
fue descubierto por Leadbeater, hablan de él como de un retardado, hasta de un
imbécil, sucio, desgreñado, con sólo sus grandes ojos destacándose en el
rostro. Asombrosamente, no hay comentarios sobre su pasmosa belleza.
En
septiembre de 1910, Mrs. Besant, que se encontraba en Adyar, llevó a los
hermanos consigo a Varanasi Fue aquí que Krishna envió a buscar las notas que
se dice había escrito en Adyar, las cuales habrían de formar el material para
su primer libro, A los Pies del Maestro.
La
aparición del libro suscitó una gran controversia. Especialmente encuadernado
en cuero azul y autografiado por Krishna, un ejemplar destinado al Maestro Kut
Humi y puesto bajo la almohada de Krishna, habría de desaparecer en la mañana.
Se vendieron un gran número de ejemplares. En esa época el inglés de Krishna
era flojo, y muchos críticos sostuvieron que el libro había sido escrito por
Leadbeater. El libro era lúcido, combinaba la enseñanza teosófica con ciertos
principios básicos del hinduismo.
Existen pocas dudas de que, aun si las notas hubieran sido escritas
originalmente por Krishna bajo la guía del Maestro K.H., la versión final lleva
un definido sello de Leadbeater. Se cuenta que, cuestionado por su padre,
Krishna negó haber escrito el libro.
Unos
cincuenta años más tarde, el físico George Sudarshan interrogó a Krishnaji
sobre la autoría de A los Pies del
Maestro. Krishnaji contestó. “El hombre que escribió el libro ha
desaparecido”7. Se negó a decir nada más al respecto.
En
1911 Mrs. Besant viajó a Inglaterra con sus dos pupilos. Sus antiguos amigos y
admiradores en la India, se habían mostrado muy críticos acerca de todo eso que
ellos llamaban “El negocio del Mesías”, y ella
había sido implacablemente atacada por The Hindu, un influyente diario inglés que se publicaba en Madrás.
Pronto muchos miembros de la Sociedad Teosófica en toda la India, algunos de
los cuales eran íntimos amigos suyos, se rebelaron abiertamente contra su
adoración por el pequeño muchacho hindú que ella llamaba Alcyone”8.
A pesar de la ridícula y abierta oposición, y de la deserción de muchos
miembros eminentes de la Sociedad Teosófica, Mrs. Besant se erguía como una
roca, inconmovible en su fe, ateniéndose firmemente a las instrucciones de los
Maestros en la certidumbre de que Krishna habría de ser el vehículo para el
Buda Maitreya.
Antes
de partir hacia Inglaterra, Mrs. Besant encargó a los mejores sastres de Bombay
un vestuario occidental completo para los muchachos. Cuando llegaron a la
estación de Charing Cross donde fueron recibidos por un grupo de teósofos,
Krishna vestía un conjunto de saco y pantalón de Norfolk.
Mrs.
Besant se alojó con los muchachos en la casa de su amiga Miss Bright. En su
libro, Viejos recuerdos y cartas de Annie
Besant, Esther Bright describió a los dos pupilos hindúes de Mrs. Besant:
Fue a esta casa que A.B. trajo a sus dos
jóvenes pupilos hindúes, los hermanos Krishnamurti y Nityananda. Ellos se
sentían con nosotros como en su propia casa. Era interesante observar sus
reacciones a nuestra vida occidental; aunque muy tímidos y reservados, estaban
intensamente atentos a lo que ocurría en nuestro peculiar mundo occidental; y
sin duda alguna, con gran frecuencia se mostraban muy críticos con nosotros.
¡Especialmente en la cuestión del Arroz! “Yo no creo que Miss Bright entienda del
todo” dijo una vez muy gravemente Nitya, “lo mucho que nos gusta el arroz”. Era
él un muchachito encantador, con un rostro muy serio y ojos penetrantes,
amistosos e inquisitivos, una grande y bella naturaleza en ese pequeño cuerpo
de indio. A.B. estaba consagrada a estos muchachos y les dedicaba todo el
afecto y la amorosa atención de que era capaz Resultaba hermoso verlos juntos9.
Separada por poco tiempo de Krishna, Mrs. Besant escribía el 29 de
noviembre de 1911:
Estoy enviándote grandes ondas de amor, como
esas que entran tumultuosamente a través de la puerta abierta del mar; sólo que
ellas no te golpean, sino que envuelven y protegen el precioso cuerpo que el
Señor habrá de ocupar.
Amo a
mi querido Krishna, el ego que he amado por tantos años. ¿Cuántos? No lo sé
¿Desde que éramos animales saltarines y custodiábamos la cabaña de nuestro
Maestro? Quizá desde mucho antes todavía, tal vez desde que éramos plantas y
extendíamos zarcillos delicados el uno hacia el otro bajo la luz del sol y en medio
de las tormentas. Y es posible que fuéramos minerales ‑¡Oh, hace tantísimo
tiempo! que yo fuera un trocito de cristal y tú un pedacito de oro dentro de
mí10.
En
diciembre de 1921, Krishna y Nitya regresaron con Mrs. Besant a la India por un
corto período. Los ataques contra Mrs. Besant continuaban. Los hermanos
acompañaron a Mrs. Besant a Varanasi. De acuerdo con Mrs. Besant y Leadbeater,
fue aquí donde habría de producirse el primer despertar del espíritu, después
de lo cual Mrs. Besant proclamó que ya no podía haber duda alguna de que
Krishnamurti había sido elegido por el Bodhisattva Maitreya como su vehículo.
Pero esto fue años más tarde.
En
1912, Mrs. Besant y los dos muchachos regresaron a Europa. Naraniah había
permitido a regañadientes que sus hijos volvieran allá, entendiendo que así se
mantendrían fuera de todo contacto con Leadbeater. Por entonces se hablaba
libremente en la comunidad inglesa de Madrás sobre las inclinaciones sexuales
de Leadbeater, y era natural que el padre se resintiera ante cualquier contacto
de sus hijos con él. Cuando Mrs. Besant estaba a punto de dejar la India con
sus pupilos, los temores de Naraniah volvieron a despertarse y amenazó con
entablar juicio para recuperarlos. Pero ella persuadió al padre de que permitiera
a los muchachos acompañarla a fin de que se prepararan para su ingreso en
Oxford. Sin embargo, cuando Naraniah se enteró de que al llegar a Europa Mrs.
Besant había llevado a los muchachos a Taormina en Italia, donde los esperaba
Leadbeater para ayudar a Krishna en su segunda iniciación, finalmente entabló
un pleito para recuperar la custodia de sus hijos. Mrs. Besant regresó a la
India y peleó el juicio con su enorme energía, su diligencia y toda su fuerza
de voluntad; se presentó personalmente en las Cortes y arguyó con gran
habilidad contra algunos de los mejores expertos legales del país.
Perdió el caso en la Cámara Baja y en el Tribunal Superior de Madrás;
pero más adelante triunfó ante el Consejo del Rey.
Krishna y Nitya no vieron la India desde 1912 a 1921.
El
contacto entre Mrs. Besant y Krishna podía mantenerse solamente por
correspondencia Krishna le escribía todas las semanas relatando sus estudios,
sus sueños, sus problemas. Comenzó a reunir dinero para la labor de Mrs. Besant
en la India, y prometió contribuir con una suma semanal deducida de sus gastos
personales. Durante una visita a un dentista en la última semana de agosto de
1912, una suave aplicación de cocaína en su muela del juicio indujo esa noche
un sueño extraordinario en relación con el Señor Maitreya. Describió el sueño
en una carta a Mrs. Besant ‑la escritura se desparrama a través de la página,
las palabras están cortadas, las líneas torcidas:
Recordé que me encontraba con Clarke en una
habitación que estaba sobre una de las salas de la S.E. [Sección Esotérica].
Había una reunión de la S.E. que presidía Madre. La reunión terminó, y Clarke y
yo subimos las escaleras y entramos en la habitación. Mi ventana daba a la sala
de la S.E. Fui hasta la ventana por casualidad y vi a una persona dentro de la
sala. Al principio me sobresalté bastante, porque había visto salir a todos
después de la reunión y yo mismo había cerrado la puerta. Por eso me sentí
inquieto y estaba un poco asustado, pero me dije: “¿Qué hay aquí que sea motivo
de temor?” Por lo tanto, llamé a Clarke y bajamos. (Russel B. Clarke (Dick) era
un ingeniero y un teósofo que vino a parar en Adyar en 1910 y estaba ayudando a
C.W. Leadbeater en su trabajo. Cuando los muchachos Krishna y Nitya fueron
descubiertos. Clarke se convirtió en el tutor de ambos). Yo descendí con
bastante rapidez, y cuando llegué al final de la escalera miré hacia arriba
para ver a Clarke, pero él no estaba ahí. Escuché una especie de ruido y vi lo
que sigue: Una forma parecía emerger del cuadro que representaba al Señor
Maitreya y a los Maestros. Vi las piernas de un hombre y el cuerpo hasta la
altura del cuello, pero no podía ver de quién era el rostro, puesto que estaba
cubierto con una especie de tela dorada. Sabía quién era la persona, porque
llevaba el cabello largo y una barba puntiaguda, y quise estar seguro, y hablé
muy humildemente y las palabras son exactas. Dije: “¿Eres Tú, mi Señor?”... Él
descubrió Su rostro y yo supe con certeza que era el Señor Maitreya. Después,
me postré a Sus pies y Él extendió Su mano sobre mí y me bendijo. Entonces Él
se sentó en el suelo con las piernas cruzadas y yo también me senté con las
piernas cruzadas sobre el piso. Después comenzó a hablar y me dijo cosas que no
recuerdo. Luego me prosterné y Él se había ido.
Pocas
horas más tarde, yo y un amigo hindú estábamos paseando por un camino y a ambos
lados había montañas y ríos, y vi a un hombre caminando hacia nosotros; era
alto y bien formado. Cuando la forma se aproximaba supe quién era y le pedí a
mi amigo que se marchara. Mi amigo dijo que quería ver de quién se trataba. En
este momento, la forma se encontraba muy cerca de nosotros y yo iba a
prosternarme cuando Él puso Su mano sobre mí y me dijo que no lo hiciera. Mi
amigo estaba detrás de mí. Él Señor se volvió hacia mi amigo y le dijo: “¿Qué
es lo que quieres aquí?” Mi amigo no le contestó. Entonces el Señor le dijo
otra vez: “Si nada quieres, mejor harías en marcharte”. Mi amigo siguió parado
ahí sin contestar. Entonces el Señor levantó su mano y la apuntó hacia mi
amigo, y como yo estaba cerca de Su mano, escuché una especie de ruido
retumbante, como si un tren hubiera pasado junto a nosotros. Me volví hacia mi
amigo y vi que caía lentamente. Mi amigo estaba inmóvil como si estuviera
muerto. Entonces me prosterné, y el Señor Maitreya dijo. “Ese muchacho amigo
tuyo es bastante inquisitivo”, y yo no pude responder nada y lamenté haber
traído a mi amigo.
P R I VADO
El
Señor dijo, creo que esto es lo que dijo: “Raja [C. Jinarajadasa] ha de ir a
América después de que George [Arundale, tutor de Krishna entre 1912 y 1914]
haya venido el año próximo, y Clarke deberá quedarse”. Él me dijo que yo
progresaba bien y alguna otra cosa que no recuerdo.
Recuerdo al Señor muy claramente. Su rostro era como un cristal recubierto con
una delgada pieza de oro; en otras palabras, tal como Madre dijo, igual que el
trigo maduro. Era un rostro radiante y luminoso.
Él
fue muy bondadoso conmigo. Una o dos veces puso Su mano sobre mi hombro. Habló
acerca de Madre y de George. Hablamos durante un tiempo muy largo. Al final, le
pregunté: “¿Hay alguna orden, mi Señor?” y Él contestó: “No necesitas ser tan
formal”. Después me prosterné una vez más Él dijo: “Nos encontraremos con
frecuencia”.
Sentí
como si pudiera hablar con Él eternamente, y vi desaparecer la forma del Señor
Maitreya. Entonces desperté y eran las cinco y media. También entonces, expresé
por escrito todo esto... Krishna11.
Durante los años en que estuvieron separados, Mrs. Besant continuó
escribiéndole a Krishna regularmente relatándole su vida, enseñándole a
escribir con corrección y así sucesivamente. Sus cartas reflejan su interés por
él y sus notables cualidades de maestra. El 9 de octubre de 1912, ella reparó
en la espantosa ortografía de Krishna y le escribió:
Me
alegra que estés haciendo tus tareas regularmente. Por favor, trata de
prestarles atención mientras las realizas, y haz que tu mente sea constante y
piensa, como lo hacías conmigo. Es muy importante que domines estas cosas
comunes y lo digas todo a favor de nosotros en Oxford. Me gustaría que las
barras paralelas de la “doble r” fueran mejores; tus “elles” son correctas. Una
de las palabras complicadas que a menudo se dan en el estudio de la ortografía
es unparalleled [inigualado]. No creo que haya ninguna regla acerca de la “r”
simple o doble, pues escribimos “harass”
[acosar] con una, y “embarrass”
[avergonzar] con dos. Leyendo libros aprendemos a conocer el aspecto que tiene
una palabra, y si está erróneamente escrita se ve como un hombre lisiado.
Saldré para Adyar en la media noche del día 20, y va a haber una
recepción que me dará la gente de Madrás para demostrarme que ellos no
simpatizan con The Hindu.
Con
inmenso amor para ti y el querido Nitya,
Vuestra
amante Madre12.
Un
año después, en respuesta a un comentario sobre su indisciplinada escritura,
Krishna le escribía a Mrs. Besar: “Yo lamento mucho que el Señor Maitreya haya
debido hablar tres veces acerca de mi caligrafía”13.
Mrs.
Besant, ocupada en el pleito por la custodia de los muchachos y atrapada en la
vorágine de la vida política en la India, puso a Krishna y a Nitya bajo el
cuidado de C. Jinarajadasa y más tarde de George Arundale. Derivados como eran
ambos de un sitio a otro, de tutor en tutor, muy poca educación o discusión
espiritual parece haber tenido lugar durante este período. Por un tiempo, se
envió a los hermanos a una escuela cerca de Rochester. Sus vidas eran
desdichadas por obra de los otros muchachos, que decían chistes obscenos y
llamaban a los hermanos, “demonios negros”.
En
los primeros años, mientras Krishna estaba en la India, mantuvo un contacto
activo con los Maestros; pero en Inglaterra pronto se volvió escéptico y mostró
poco interés en cualquier actividad esotérica. Le contó a un amigo que en una
ocasión, cuando el Maestro K.H. de pie delante de él estaba hablándole, se
acercó al Maestro y pasó a través de él. De acuerdo con Krishna, los Maestros
nunca habrían de aparecérsele nuevamente.
El 15
de abril de 1913, el juez Blackwell del Tribunal Superior de Madrás, dictó
sentencia en el juicio entablado por Naraniah para la recuperación de la
custodia de sus hijos Krishna y Nitya.
El
honorable juez concluía que, si bien la evidencia de Naraniah, el padre, no era
confiable, el demandante no tenía conocimiento, cuando firmó el acuerdo de
tutoría, de que a su hijo iban a educarlo como un “vehículo de poderes
sobrenaturales” y, por tanto, tenía el derecho de cambiar de opinión al
enterarse de eso.
Su
señoría rehusó aprobar las órdenes de custodia, puesto que los muchachos eran
residentes de la India Británica y sólo temporariamente residían en Inglaterra.
Por lo tanto, los declaró bajo tutela de la Corte y ordenó que fueran devueltos
a su padre el 26 de mayo de 1913 o alrededor de esa fecha.
Sin
embargo, se concedió a Mrs. Besant un diferimiento de ejecución del fallo, y
ella decidió apelar al Consejo del Rey. Mrs. Besant había telegrafiado a
Krishna, recibiendo en respuesta un cable de Raja, Nitya y Krishna, quienes le
expresaban la total confianza que tenían en ella.
A.B.
le escribió a Krishna el 17 de abril:
Mí
amado hijo:
Tu
gentil telegrama, firmado por ti, Raja y Nitya, me produjo una gran alegría. Tú
y Nitya están perfectamente a salvo. Nadie puede tocarlos “Yo los protejo”. Y
sobre todos nosotros brilla la Estrella del gran rey, y la mano del Señor
Maitreya los defiende ¿Acaso no me ordenó Él mismo que yo los protegiera? Es mi
privilegio y mi, orgullo hacerlo, bendito muchacho mío.
Estoy
disfrutando mucho y recuerdo cómo tú y yo galopábamos por los valles del
Himalaya cuando descendimos al interior de la India.
Tu amante madre.
¿Cómo
crees que se ve mejor, “galloped” o “gallopped”? La gente lo escribe de ambos
modos. Yo pienso que las dos “p” se ven más como los saltos de un caballo14.
Al
estallar la guerra en 1914, George Arundale se alistó como voluntario en la
Cruz Roja y consiguió un alto puesto en el Hospital King George’s. Krishna y
Nitya, ansiosos de trabajar, también habían ofrecido sus servicios, pero en
vano. Pese al hecho de que un gran número de tropas indias estaban combatiendo
para los británicos, el prejuicio racial se hallaba en su punto culminante. La
presencia de hindúes de piel oscura en un hospital de hombres blancos, fue
desaprobada por las autoridades. Después de grandes presiones ejercidas desde
sectores in fluyentes, Krishna encontró ocupación en un hospital cercano a la
Sociedad Teosófica, pero sólo se le permitía fregar los pisos. El 1º de julio
de 1915 escribía a Mrs. Besant:
Mi
queridísima Madre:
Le
agradezco muchísimo su carta. Por supuesto, haré lo que usted desea y no tocaré
la carne ni nada que se le parezca. Ahora estamos trabajando con el Dr. Guest
en un hospital cercano a la Sociedad Teosófica. Me gusta trabajar ahí y estoy
ocupado desde la mañana hasta cerca de las 7 de la noche. Creo que a George
también le gusta su trabajo, y pienso que es más feliz. Desde luego, estamos
trabajando bajo la dirección del Dr. Guest y eso me agrada muchísimo.
Pienso que todo sigue muy bien.
Su devoto hijo,
Krishna15
Pero
el 15 de julio se les pidió que dejaran el hospital. En otra carta a Mrs.
Besant, escrita desde Greenwood Gate, Withyham, Sussex, Krishna dice:
...
he estado trabajando realmente duro para que haya un cambio en el hospital,
porque hay demasiados teósofos y, siendo yo un hindú, no soy querido por el
Comité. Ellos tampoco quieren trabajadores honorarios. Son todos muy celosos y
muy mezquinos. Lady Williamson, que es la esposa del Presidente, Sir Archibald
Williamson, desea dirigir a todos, incluso al Dr. Guest, y él está designado
como Director del Hospital por la Oficina de Guerra. El Dr. Guest es ahora el
Mayor Guest, y está un poco enfermo de todo esto. El Comité me ha pedido a mí y
a otros que nos marchemos, de modo que no he estado trabajando ahí, desde ayer.
Lo lamento, porque el trabajo me gustaba muchísimo y justamente me estaba
habituando a él. Ahora voy a encontrar alguna otra cosa en qué ocuparme, y
pensaré en otra gente para alejarme de mí mismo. Haré lo que usted dice y seré
útil...16
Los
hermanos trataron desesperadamente de encontrar trabajo, pero se les rechazaba.
El 18 de agosto de 1915, Krishna escribía:
...
He tratado muy intensamente de encontrar trabajo en cualquier parte, pero es
realmente muy difícil. En primer lugar, soy un hindú y nadie parece gustar de
ellos... De veras quiero trabajar; usted me dice que me olvide de mí mismo, y
pienso que es el único modo, trabajar. Espero que todo salga muy bien17.
El
hecho de que él fuese un hindú y, por lo tanto, inaceptable, se volvió un
estribillo recurrente en sus cartas a Mrs. Besant.
Las
respuestas de Mrs. Besant no pueden obtenerse, pero las testarudas viejas
señoras que rodeaban a Krishna, sentían que él era demasiado frívolo y deben
haberse quejado a Mrs. Besant. El 7 de octubre, Krishna escribió a Mrs. Besant:
Sé
que hasta ahora no he tomado mi vida en serio, pero voy a hacerlo a partir de
aquí. Empezaré mis estudios el lunes próximo. Me he resuelto a estudiar después
de la carta que usted le ha escrito a Lady De La Warr. Voy a estudiar
sánscrito, inglés, matemáticas, historia y francés. Tengo preceptores para cada
materia y espero ingresar en Oxford tan pronto como pueda. Estudiaré con todas
mis fuerzas, y después de Oxford está el trabajo que han planificado para mí
los Maestros y usted misma. Me propongo honestamente hacer esto, y lo haré a toda costa18.
A
pesar de estas cartas, los hermanos se sentían muy solos, desdichados y
totalmente rechazados. Cada vez más desilusionados, parecían haber perdido
interés en las enseñanzas teosóficas. Krishna escribió a Leadbeater acerca de
Nitya:
Se
siente muy solo, como la mayoría de nosotros, y no hay nadie que le agrade o a
quien ame especialmente, y eso hace que las cosas sean doblemente difíciles.
Está amargado, se le ve duro, indiferente. Sufre muchísimo, y temo no poder
ayudarle mayormente. Necesita de alguien que antes que nada le ame a él, y en
quien él pueda descargar todas sus penas. Necesita una madre a quien amar, como
yo tengo a Lady Emily19.
La
única amiga de Krishna en Inglaterra era Emily Lutyens, esposa de Edwin
Lutyens, el visionario arquitecto que había diseñado Nueva Delhi. Tenía treinta
y seis años cuando por primera vez conoció a Krishna; ella estaba presente,
junto con una enorme multitud, en la plataforma de Charing Cross Road, para
recibir a Mrs. Besan y al misterioso jovencito Alcyone. Cuando ella vio al
muchacho indio de los grandes ojos y largo cabello, quien entonces tenía
dieciséis años, quedó profundamente impresionada. Lady Emily se convirtió en
una gran amiga de Krishna, quien se encontraba confundido y solo en un ambiente
extraño. Al principio esto divirtió al marido de Lady Emily, Edwin Lutyens. Más
tarde, quedó hondamente perturbado cuando se dio cuenta de que su esposa lo
estaba descuidando a él y a sus hijos. Mrs. Besant sentía mucha angustia,
porque intuía que cualquier atmósfera emocional en torno a Krishna era
perjudicial para la futura misión que él tenía asignada. Sin embargo, en las
cartas que Krishna siguió escribiéndole a Mrs. Besant y en las que se refería a
Lady Emily, se le notaba mucho mejor, más serio y esforzándose mucho más en lo
suyo.
Los
nombres de los hermanos se habían inscripto para ingresar en el Colegio Balliol
de Oxford Pero el director del Balliol, preocupado por las controversias que
habían surgido en torno a Krishna, lo rechazó basándose en el “principio
general de que este colegio no quiere tener nada que ver con el moreno Mesías”20.
Todos
los intentos de Mrs. Besant para disponer la admisión de ellos en cualquier
otro colegio de Oxford o de Cambridge, también fracasaron. Además, Krishna era
incapaz de aprobar cualquiera de los exámenes de ingreso a la Universidad de
Londres. Estudiaba por muchos días, pero cuando se enfrentaba a un examen,
solía retirarse dejando un papel en blanco.
Los
hermanos estaban viviendo con Miss Dodge en Wimbledon Miss Dodge era una muy
rica y caritativa dama norteamericana. Inválida por la artritis, había
financiado muchas actividades de la Sociedad Teosófica. Era amiga de Emily
Lutyens, quien la presentó a Mrs. Besant y la introdujo a la teosofía. Krishna
y Nitya viajaban diariamente a Londres donde estaban estudiando, con inmensa
dificultad, para aprobar los exámenes de ingreso a la Universidad de Londres.
“Fue por esta época que ellos aprendieron a vestir bien y a sentirse cómodos en
medio de una familia rica y aristocrática”21. Habían empezado a ir a
sastres costosos y a asistir al teatro. Krishna mostraba pocos signos de cumplir
con el compromiso planeado para él por Leadbeater y Mrs. Besant. Tiempo
después, Mrs. Besant habría de decirle “Mi querido, ¿qué va a pasar contigo?”
Ella veía que Krishna se interesaba solamente en ropas y automóviles. Pero su
fe en el papel que los Maestros habían previsto para Krishna, permaneció
inconmovible.
Mientras tanto, en la Convención Teosófica que tuyo lugar en Varanasi en
diciembre de 1913, C.W. Leadbeater había
descubierto a un joven brahmín de trece años, natural de Madrás, llamado D.
Rajagopal. Atraído por su aura, C.W.L profetizó para él un brillante futuro ‑incluso
llegó a decir que en una vida futura, sería el próximo Buda en el planeta
Mercurio. Adoptado por Leadbeater, Rajagopal fue enviado a Inglaterra con C.
Jinarajadasa en 1920. Pronto habría de ingresar en Cambridge, donde estudió
leyes y aprobó sus exámenes brillantemente.
Cuando Krishna y Rajagopal se encontraron por primera vez, hubo un
cierto retraimiento, y los amigos de Krishna trataron a Rajagopal con ligereza
y descuido. Rajagopal, hondamente lastimado por sus actitudes, intentó encubrir
sus sentimientos. Sin embargo, en 1922, la relación entre Krishna, Nitya y
Rajagopal había mejorado considerablemente
Después de la guerra, habiendo fracasado todos sus intentos para
ingresar en la Universidad, Krishna viajó a París y se alojó con sus amigos los
Manziarly. Estos formaban una familia grande y cálida, y lo introdujeron en la
vida de París. Krishna conoció a bailarines, escritores, pintores, músicos.
Estaba despertando a un nuevo mundo creativo y fascinante. Por un tiempo, el
papel de Mesías descansó con levedad sobre sus hombros.
Una
noche Krishna asistió a una recepción organizada para él. Entre las numerosas
personalidades presentes había algunos generales con uniformes de gala; muchos
se habían reunido por la curiosidad de ver a este hermoso joven destinado a ser
un mesías. Algunos se mostraban cínicos, otros llenos de admiración.
“Muchos esperaban que apareciera el nuevo mesías como una figura
oriental” con la “voz de un Elías”. El “mesías” demostró ser “un joven elegante
en pantalones de franela”. Sus gestos eran indiferentes e incluso un poco
aburridos. Cuando se le preguntó acerca de la pesada carga que implicaba ser
considerado la encarnación de una deidad, él contestó riendo en voz alta: “¡Yo
diría que es bastante carga! La cosa que más me interesa en este momento es si
Suzanne Lenglen será capaz de mantenerse firme frente a Helen Wills [en
Wimbledon]”22.
En
diciembre de 1921, después de una ausencia de nueve años, Krishnamurti y su
hermano Nityananda regresaron a la India. Krishnamurti veía a la India
nuevamente; durante esta visita haría amigos, observaría el ambiente que le
rodeaba y restablecería el contacto con los Maestros.
Los
hermanos decidieron visitar a su padre, Naraniah, que no había tenido contacto
alguno ni noticias de ellos por nueve años. Su nuera G. Sharada, que se había
casado con el hermano mayor de Krishna cuando ella tenía quince años, estaba
profundamente dolorida y lloraba cuando habló conmigo años después, en 1984, de
los relatos que habían circulado acerca de la reunión entre Naraniah y sus dos
hijos. Imposibilitado de visitar la Sociedad Teosófica, él había procurado
obtener noticias de ellos desde fuera de la Sociedad. Ninguno de los muchachos
le había escrito a través de los años, y cuando recibió un telegrama anunciando
que ellos venían a visitarle, había llorado. A instancias de él, su nuera pasó
dos días preparando las comidas especiales que él sabía les habían gustado a
sus hijos.
Era
de noche cuando los hermanos llegaron. G. Sharada contó que ella era muy
tímida, y que esperó afuera en la galería cuando Krishnamurti y Nitya llegaron
a visitarlos. Describiendo a Krishnamurti dijo: “Se veía más allá de toda
descripción, muy brillante lleno de luz. Tenía un extraño paso rápido, y era
más alto que los otros”. Ella inclinó la cabeza en reverencia cuando lo vio.
Para hacerle una broma, él se cubrió el rostro con las dos manos, como si no la
hubiera visto. Nitya lo reprendió y le dijo: “¿Por qué haces eso? Ella es
naturalmente tímida, como una muchacha hindú”.
Naraniah se sintió abrumado cuando vio a sus hijos, y se levantó para
darles la bienvenida. Krishnamurti y Nitya se postraron ante él y tocaron sus
pies con la frente. Naraniah los abrazó y comenzó a llorar. Krishnamurti se
sentó con él y, según G Sharada, “lo consoló”. Después hablaron de Mrs. Besant.
El padre y sus hijos no hablaron en telugu sino en inglés. Se ofreció a los
hermanos los dulces y postres especialmente preparados para ellos. Los
muchachos se mostraban tímidos y vergonzosos, y no estaban seguros de cómo
debían comportarse. En consecuencia, comieron muy poco. Krishnamurti rehusó,
pero Nitya aceptó una naranja.
Naraniah sufría de diabetes y tenía problemas de vejiga. La excitación
emocional de ver a sus hijos le impulsó a ir al baño; y, como lo exigía el
ritual, lavó sus pies. Esto fue interpretado más tarde como que Naraniah se
había lavado los pies porque habían sido
tocados por sus hijos a quienes él consideraba parias23.
Los
hermanos se quedaron solamente media hora en su primera visita. Según G.
Sharada, vinieron a ver al padre tres días seguidos, después de lo cual sus
visitas habrían de cesar. (En el Diario de Krishnamurti, hay un relato que
difiere del de G. Sharada. Yo le leí a Krishnaji la versión de mi manuscrito.
Dijo que no recordaba. A veces, cuando él hablaba del pasado, sus propios
recuerdan solían fundirse con lo que atrás le habían contado). Naraniah quiso
ir a la Sociedad Teosófica para ver a los muchachos antes de que dejaran la
India, pero fue disuadido por su hijo mayor. Hasta su muerte en 1924, Naraniah
nunca más en la vida volvió a ver a sus hijos24.
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