Capítulo VI
“YO Y MI HERMANO SOMOS UNO”
Mrs.
Besant hizo su entrada en la escena política de la India en 1913, justo antes
de que estallara la Primera Guerra. Bajo la guía y las bendiciones del Rishi
Agastya (quien, según la Sociedad Teosófica, tenía a su cargo, en la jerarquía
oculta, el destino de la India), ella fue lanzada al centro del creciente
fermento político.
Mrs.
Besant era ya famosa en todo el país. Famosa por su brillante oratoria, se le
reconocía como educadora del más alto nivel y se le admiraba por su valentía
como reformadora social. Interesada como estaba en los nuevos valores, y con su
inmenso orgullo por la cultura y el pensamiento de la India, su ingreso en la
política fue recibido con beneplácito por sus muchos amigos intelectuales y sus
admiradores. Con su temperamento era inevitable que se viera profundamente
involucrada. Pronto perdió contacto con la jerarquía oculta; sus percepciones
en lo sagrado y sus poderes psíquicos comenzaron a menguar, y debió confiar en
C.W. Leadbeater para la recepción de los mensajes provenientes del mundo oculto
de los Maestros.
Hacia
1925, al ir envejeciendo Mrs. Besant, sus facultades mentales empezaron a
declinar, y con ello el control de hierro que ejercía sobre los asuntos de la
Sociedad. Fueron ganando impulso las intrigas y maquinaciones para ganar poder
sobre ella y, de ese modo, sobre la Sociedad. Conscientes de su fracaso en volver
a despertar los kundalini shakti chakras
(o sea, los seis centros de energía psíquica dormida a lo largo de la columna
vertebral) y de las aspiraciones que tenía de recuperar el contacto con los
Mahatmas, muchos de sus asociados alegaban poseer poderes clarividentes y la
capacidad de ‘recibir’ instrucciones de los Maestros. Jugando a lo oculto,
afirmando haber despertado la serpiente del kundalini
buscando el poder, dando rienda suelta a la ilusión, vinculando a menudo lo que
no encajaba en el esquema que ellos tenían de las cosas, con una emanación de
los poderes oscuros, las acciones de algunos de sus principales miembros
habrían de convertir a la Sociedad Teosófica en un objeto de burla.
En
Sydney, Australia, vistiendo indumentaria de color púrpura, con un báculo y una
cruz de piedras preciosas, Leadbeater estaba ocupado en crear la atmósfera y la
energía para el surgimiento de la sexta raza raíz. (En la Teosofía. la sexta
raza raíz seguiría a la quinta raza raíz ‑nuestra actual raza; algo similar al
advenimiento de la Era de Acuario). Al rodearse él mismo de muchachos y chicas
jóvenes que eran sus discípulos selectos, los poderes ocultos de C.W.L. y los
usos que hacía de los mismos, habían alcanzado niveles extravagantes.
Magnetizaba gemas para las hadas en el Parque Nacional de Sydney, a cambio del
permiso para devolver algunas hadas al ‘Manor’, donde él y sus discípulos
vivían. Para agregarlo a sus recursos ocultos, mientras cruzaba en
transbordador el puerto de Sydney, Leadbeater afirmó haber creado redes
invisibles en las cuales atrapaba sílfides del mar; atándolas a su aura, luego
las enviaba con la orden de auxiliar a personas en peligro1.
En
Europa, George Arundale y Wedgwood aseguraban haber establecido un canal
directo de comunicación con la jerarquía oculta y haber sido aceptados como
discípulos del Mahachohan. La atmósfera estaba cargada de excitación cuando
Mrs. Besant anunció un número de nuevas iniciaciones que fueron transmitidas
por medio de Arundale.
Habiendo sido ordenados Obispos de la Iglesia Liberal Católica, Arundale
y Wedgwood, en sus ropajes púrpura, alcanzaban su grado de Arhat (Arhat es un término sramánico (Budista/Jain) que indica la más alta realización
espiritual por abajo del estado de Buda/Jina. En la jerarquía espiritual
teosófica, los adeptos eran maestros o Mahatmas. Miembros de la Gran
Fraternidad Blanca, habían alcanzado la perfección, pero continuaban en la
forma humana para ayudar en su evolución a los que buscaban el sendero del
Discipulado), al pasar en rápida sucesión por las iniciaciones tercera y
cuarta. La esposa de Arundale, Rukmini, (Rukmini, esposa de George Arundale,
era natural del sur de la India. Provenía de una destacada familia de teósofos.
De gran personalidad cultural, estableció una renombrada academia de música y
danza, Kalakshetra, en Madrás. Rukmini murió en 1986) pasó tres iniciaciones en
tres días2. Mrs. Besant y Leadbeater ya eran Arhats, habiendo pasado
la cuarta iniciación. Krishnamurti, que en Ojai estaba cuidando a su hermano
Nitya seriamente enfermo, ignoraba la agitación oculta que tenía lugar en
Huizen, Holanda, y más tarde en el Campamento de la Estrella en Ommen, una
Convención anual a la que concurrían los miembros de la Orden de la Estrella.
Sin su conocimiento, se hizo el anuncio de que su cuerpo astral desde Ojai y el
de Jinarajadasa desde Adyar, habían viajado apareciéndose ante la magnificencia
de la jerarquía oculta reunida, para así recibir sus bendiciones en el viaje a
través de la cuarta iniciación. Después, cuando el Campamento hubo concluido,
Mrs. Besant reunió en Huizen a Lady Emily, Miss Bright y Shiva Rao en su
habitación, y les dijo que ella, Leadbeater, Krishnaji, Arundale y Wedgwood
habían pasado la quinta y última iniciación. Todos ellos eran ahora no sólo Arhats
sino Adeptos y, por lo tanto, estaban libres de la cadena causal del karma y el
renacimiento.
Un
relato que apareció en el periódico teosófico El Heraldo de la Estrella, da cierta idea de lo ocurrido en el
Campamento de Ommen, donde estas nuevas fueron anunciadas por Mrs. Besant. Con
el título “Bajo el mando del Rey” el Heraldo publicó las palabras de Mrs.
Besant:
El
nuevo Instructor del Mundo escogerá, como antaño, a sus doce Apóstoles. Yo
solamente tengo el mandato de mencionar a siete que han alcanzado el grado de
Arhat... Los dos primeros, mi hermano Charles Leadbeater y yo misma, pasamos
esa gran iniciación al mismo tiempo. Los otros Arhats son, C. Jinarajadasa,
George Arundale, cuya consagración como Obispo era necesaria como último paso de
su preparación para el gran cuarto paso de la iniciación, Oscar Kollerstron,
Mrs. Rukmini Arundale, Krishnaji, y el Obispo Wedgwood3.
Más
tarde, al darse cuenta Mrs. Besant del importante error que había cometido al
incluir el nombre de Krishnamurti, que era el vehículo, en la lista de los
Apóstoles, corrigió su declaración. Existían varias otras listas que incluían
los nombres de Lady Emily, Nitya, Rajagopal y Theodore St. John, un rubio
muchacho de quince años protegido de Leadbeater.
Mrs.
Besant enunciaría más tarde las tres líneas de actividad que seguirían
desarrollándose en el futuro. Debía establecerse una nueva religión mundial con
Annie Besant como su Jefe. Debía fundarse una nueva Universidad mundial con la
Besant como rectora, Arundale como principal y Wedgwood como director ‑porque,
según Mrs. Besant, “él conoce ambos aspectos, el ordinario y el oculto”. Ella
continúa diciendo que “ustedes no deben oponerse a ellos puesto que son parte
del trabajo del Rey”. Mientras tanto Arundale, afirmando su poder de
profetizar, decía:
Pienso
que no hay nadie en el mundo que tenga una capacidad tan magnífica, tan
maravillosa para la humildad, como mi hermano Nitya. El modo como él se
concentra en su hermano es una de las cosas más bellas que yo haya visto jamás.
Y quiero recordarles lo que hoy les digo, porque me aventuro a pensar que ello
está en la naturaleza de la profecía. Pienso que, a medida que los años pasen,
no sólo veremos a nuestro Krishnamurti llevando la vida para la cual está tan
supremamente consagrado, sino que también veremos, como su brazo derecho, a su
gran hermano reconocido por todo el mundo como uno de sus más grandes
estadistas.
Nitya
murió menos de cuatro meses después de que se dijeran estas palabras4.
Mientras tanto, la enfermedad de Nitya había empeorado. Arundale le
había entregado a Rajagopal ‑que estuvo presente en el Campamento y había sido
nombrado diácono de la Iglesia Liberal Católica un amuleto especialmente
magnetizado por el Mahachohan para que se lo llevara a Nitya. Los Grandes Seres
de la jerarquía habían determinado que Nitya viviría y sería uno de los
principales sostenedores en el trabajo del Instructor del Mundo. Según
Arundale, “la vida de Nitya era la dádiva que Krishna recibía al convertirse en
un Arhat”5.
Krishna, al escuchar los informes sobre apóstoles y arhats, sobre
rápidas iniciaciones, religiones y universidades mundiales, se sintió perplejo
y hondamente angustiado. Dejando a Nitya bajo la protección de los Maestros,
partió para Europa con Rajagopal. Lady Emily, que había estado presente en el
campamento y había pasado ella misma por su segunda iniciación, acudió para
recibirlo en el desembarcadero. Krishnamurti le expresó sus puntos de vista en
términos nada dubitativos. Rehusó aceptar las iniciaciones o a los apóstoles.
Se mostró profundamente escéptico con respecto a la religión y a la Universidad
mundial. No quería lastimar a Mrs. Besant en su vejez, y por eso se abstuvo de
manifestar abiertamente su protesta; pero le comunicó a Mrs. Besant sus
recelos.
Ella
se sintió destrozada por el rechazo de Krishnamurti a las iniciaciones, a los
apóstoles, a la religión y a la Universidad mundial. Su condición mental
comenzó a deteriorarse rápidamente. “Ella mostraba signos de senilidad, pérdida
de memoria y una tendencia a concentrarse en el pasado”6. Pero esto
de ningún modo redujo sus actividades ni su entrega total a Krishnamurti como
Instructor del Mundo.
A
principios de noviembre de 1925, Mrs. Besant, Krishnaji, Rajagopal, Rosalind,
Wedgwood, Shiva Rao, Rukmini y George Arundale, partieron hacia la India para
participar en las celebraciones del Jubileo que iban a realizarse en Adyar. La
fe de Krishnamurti en los Maestros y en la garantía que los mismos habían dado
de velar por el bienestar de Nitya, era incuestionable. Al comenzar 1925,
encontrándose en Adyar, Nitya había estado terriblemente enfermo. El 10 de
febrero de 1925, Krishnamurti había escrito una carta a Mrs. Besant
describiendo un sueño en el cual él había visitado a la Gran Hermandad y les
había suplicado por la vida de su hermano:
Con
respecto a mi sueño, recuerdo haber ido a la casa del Maestro, y haber pedido y
suplicado para que se permitiera a Nitya curarse y vivir. El Maestro dijo que
yo tenía que ir a ver al Señor Maitreya, y fui allá e imploré, pero tuve la
impresión de que eso no era asunto de Él y que yo debía acudir al Mahachohan.
Fui, pues, allá. Todo esto lo recuerdo muy claramente. Estaba Él sentado en su
silla, con gran dignidad y magnífica comprensión, y con ojos graves y
bondadosos mi inútil descripción es tan absurda, pero es imposible transmitir
la inmensa impresión de todo esto. Le dije que yo sacrificaría mi felicidad y
todo lo que fuera necesario para que a Nitya se le permitiera vivir, porque
sentía que era esto lo que se había decidido. Él me escuchó y contestó: “El
estará bien”. Esto fue un alivio tan grande que toda mi ansiedad ha
desaparecido completamente y me siento feliz.
En
cuanto a mi propia preparación, no sé qué es lo que se ha decidido, pero estoy
dispuesto a hacer cualquier cosa. Ello ha sido muy doloroso y me siento muy
cansado y bastante débil, pero es algo que no puede evitarse.
Gracias al cielo usted estará aquí madre mía, y yo la amo con todo mi
corazón y mi alma.
Su Krishna7
Este
encuentro directo con los Maestros había convencido a Krishnaji de los poderes
que los Grandes Seres tenían para prolongar la vida de Nitya. Si nos detenemos
un instante para examinar el contacto de Krishnaji con los Maestros y sus
manifestaciones, y la comunicación de Krishnaji con ellos, se vuelve evidente
que sus encuentros con el Maestro K.H. el Mahachohan, Maitreya y el Buda,
fueron visiones, a menudo durante el estado de sueño. Esto había ocurrido así
cuando él era un niño; con su tierna conciencia expuesta a la imaginería
esotérica y a las formas de pensamiento de Leadbeater, era natural que viera a
los Maestros a semejanza de las pinturas que había en la Sección Esotérica de
la Sociedad Teosófica. Así fue cuando describió sus encuentros con el Maestro
K.H. en sus primeras cartas a Mrs. Besant, y rastros de ello habrían de
hallarse en el proceso de Ojai, aunque por entonces él ya se estaba liberando
de las visiones, de las manifestaciones físicas y de las imágenes visuales. En
los primeros años, no existía para Krishnaji una división definida entre los
estados de sueño y de vigilia. Visiones, sueños y manifestaciones efectivas de
formas de pensamiento, parecían tener para él la misma realidad. Más tarde,
diría que todas las imágenes y manifestaciones, por profundas que fueran, eran
proyecciones de la mente. Con la muerte de Nitya y el dolor explosivo que le
puso frente a frente con lo real, llegaron a su fin todas las referencias
físicas a los Maestros.
Aun
antes de eso, a bordo del barco que los llevaba de regreso a la India, Arundale
comenzó a ‘transmitir’ mensajes del Mahachohan que reprendían a Krishnamurti
por su escepticismo e implicaban sutilmente que, a menos que aceptara las
revelaciones ‘transmitidas’ por Arundale en Huizen y Ommen y confirmara los
nombres de las personas que habían sido convertidas en Adeptos, Nitya moriría.
Krishnamurti rehusó hacerlo.
Mientras se encontraba en el Canal de Suez, Krishnaji recibió un
telegrama de Nitya diciendo que había contraído influenza. Al día siguiente
llegó otro cable en el que Nitya decía: “Influenza agravada. Rueguen por mí”.
Krishna, inconmovible en su fe, le dijo a Shiva Rao que los Maestros no le
hubieran permitido abandonar Ojai si su hermano estuviera destinado a morir. El
13 de noviembre, en medio de una tempestad, se recibió un cable que anunciaba
la muerte de Nitya.
Shiva
Rao, que compartía el camarote con Krishnamurti, ha dejado un vívido relato de
lo que siguió:
Mrs.
Besant me pidió que la llevara al camarote de Krishnamurti. Entró sola para
hablarle. Las noticias lo habían quebrantado completamente: hicieron más, como
pude verlo por mí mismo durante el resto del viaje. Toda su filosofía de la
vida la fe implícita en el futuro trazado por Mrs. Besant y Mr. Leadbeater,
la parte vital que Nitya iba a desempeñar en el mismo, todo quedó destrozado en
ese momento. En la noche sollozaba y gemía y lloraba a gritos por Nitya, a
veces en su nativa lengua telugu, que no podía hablar estando despierto y
consciente. Día tras día parecía cambiar, asiéndose firme mente a sí mismo en
un esfuerzo por afrontar la vida pero ya sin Nitya8.
Krishna y Nitya habían compartido su soledad en un mundo extraño; reían
juntos; contaban cuentos cómicos; viajaban juntos ‑planeaban juntos el trabajo
futuro y toda la vida. (En una carta enviada desde Ojai el 21 de febrero de
1923. Nitya había escrito a Mrs. Besant: “Krishna y yo estabamos llenos de
proyectos que vamos a realizar en la India: y queremos hablarle de ellos y
ambos deseamos regresar. Jamás en mi vida he sentido tantas nostalgias de la
India: California ha hecho de mí un hindú. Comienzo a comprender en pequeña
escala, desde luego, lo que usted siente por la India.
Con
todo mi amor, Nitya”9.
Escribiendo después de la muerte de su hermano, Krishnamurti decía: “Un
viejo sueño ha muerto y uno nuevo ha nacido. Está surgiendo una nueva visión y
está desplegándose una conciencia nueva he llorado pero no quiero que otros
lloren; y si lo hacen, sé lo que eso significa. Ahora lo sé, sé que ahora somos
inseparables. El y yo trabajaremos juntos, porque yo y mi hermano somos uno”.
Por
la época en que Krishnamurti y la Dra. Besant llegaron a Adyar, Krishnamurti
había emergido de su batalla con el dolor, inmensamente sereno, radiante y
libre de todo sentimiento y emoción. Pero su creencia en los Maestros y en la
jerarquía oculta, había experimentado una revolución total. Ya raramente habría
de referirse otra vez a los Maestros en su forma física. En años posteriores,
hablando con vacilación de este período, Krishnamurti aceptaba que tal vez la
intensidad del dolor había desencadenado una inmensa e inexpresable percepción.
Una inteligencia que había tardado largos años en madurar, que había
permanecido en estado latente, había funcionado en el momento de mayor agudeza
del sufrimiento. (En un mensaje al Grupo Internacional de Preparación Propia,
poco después de la muerte de Nitya. Krishnaji escribía: “Por ejemplo, cuando mi
hermano murió, yo me sentí completamente perdido. Ustedes no tienen idea de
cómo me sentí durante dos o tres días ‑por más que eso, por una semana tal
vez. Todavía le echo de menos; siempre le echaré de menos físicamente, pero
siento que él y yo estamos trabajando juntos, que recorremos el mismo sendero
del mismo lado de la montaña, viendo las mismas flores, las mismas criaturas,
el mismo cielo azul, las mismas nubes y los mismos árboles. Es por eso que
siento como si fuera parte de él mismo; y sólo cuando me siento muy cansado,
empiezo a decir: ‘Mi hermano no está ahí’. Pero enseguida mi mente me detiene y
me dice lo absurdo que es un pensamiento semejante”10.
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